Proyecto Arqueológico Huari-Ancash

Está orientado a conocer los modos de vida de los pobladores prehispánicos de Huari. Son de especial interés los aspectos funerarios y el culto a los ancestros, para lo cual se desarrollan excavaciones arqueológicas a fin de obtener información que ayuden a comprender estos aspectos. Las trabajos arqueológicos cuentan con el auspicio del Centre de Investigación en Arqueología Precolombina de la Universidad Paris 1, Municipalidad Provincial de Huari y el Instituto de Estudios Huarinos.

Monday, November 01, 2010

Historia Prehispánica de Huari

HISTORIA PREHISPÁNICA DE HUARI: DESDE CHAVÍN HASTA LOS INCAS

Bebel Ibarra Asencios

INTRODUCCIÓN

El Proyecto Arqueológico Huari - Ancash ha podido reconstruir una parte de la historia de la provincia de Huari, los resultados de la investigación son presentados en el presente texto.

La secuencia del desarrollo prehispánico de Huari se muestra a través de la evolución o cambios de los patrones de asentamiento, es decir, de las transformaciones que hubo en el territorio durante el transcurso del tiempo y cómo la ubicación de los sitios tuvo implicancias en la organización política de los antiguos Huarinos. Estos cambios son presentados de manera cronológica, desde el periodo Horizonte Temprano hasta el Horizonte Tardío.

EVOLUCIÓN DE LOS ASENTAMIENTOS ARQUEOLÓGICOS EN LA PROVINCIA DE HUARI

El estudio toma una muestra de 225 sitios arqueológicos, distribuidos en las microcuencas del Mosna, Huaritambo y Puccha, los mismos que son mencionados de acuerdo su ubicación temporal.

Si bien, el inventario de sitios arqueológicos en la provincia de Huari alcanza los 248, no todos ellos son presentados en el presente análisis, puesto que 23 de ellos corresponden a la margen izquierda del río Marañón, que tuvo un desarrollo histórico-cultural diferente a los sitios de las microcuencas mencionadas.

El Horizonte Temprano o Época Chavín (900 - 300 a. C.)

Corresponde al momento en que la cultura Chavín se desarrolló en el Perú, especialmente en la zona de Conchucos. La distribución de los asentamientos en este período muestra una ocupación en el fondo de los valles (Pirurojirca en Pontó, Yamllipitec en Huamantanga, Chuncanacush I y II en Huamparán) y las laderas, tanto en explanadas (Huarijircán, Onga, Pirurolloc y Caonín en Huántar, Mashuanco en Pariaucru y Reparín en Cajay) y crestas (Ranramarca en Pontó, Pirushto en Cajay, Matibamba en Masín), como en la cima de los cerros (Llapajmarca en Huacachi y Pan de Azúcar en Huachis).

La mayoría de los sitios presenta montículos, construidos a base de plataformas superpuestas con grandes muros de contención, cuya parte alta es de planta circular (Fig. 1).

Otro tipo de montículo es aquél constituido, no por plataformas, sino por un gran muro de contención de 3 a 4 m de alto, que forma una gran estructura de planta circular u ovalada. Las piedras y dimensiones de estos muros son más pequeñas que la de los montículos basados en plataformas y generalmente se hallan asociados a otro tipo de estructuras, como restos de muros y algunos patios. Sólo se ha registrado dos sitios que muestran este tipo: Pirurojrca en Pontó y Pirushtu en Cajay.

Dos marcas o pueblos fueron identificados, aunque en la actualidad la superficie muestra estructuras muy destruidas; Tello (1960) las menciona como sitios Chavín. Se ha identificado una marca defensiva y por las características de su arquitectura correspondería al período Intermedio Tardío; sin embrago, los materiales recuperados muestran una relación con la cerámica más antigua identificada en la zona. Este sitio se encuentra localizado en la cumbre de montaña, sobre el poblado de Ocococha (Huacachi).

Además, se ha identificado tres estructuras ceremoniales: uno en Huántar (Pirurolloc) y otras dos en el distrito de Huamparán (Chuncayajirca I y II). La primera se localiza en la ladera y las otras en el fondo de valle. Están conformadas por una gran estructura circular (muy perfecta) de aproximadamente 1,5 m de alto, cuya técnica constructiva es muy similar a los montículos sin plataformas. Resulta ser un sitio atípico en el valle del Puccha.

Igualmente se registró un cementerio, en cuya superficie se registró cerámica con caolín y se identificó cerámica de estilo Chavín.

Así mismo, un abrigo rocoso con materiales Chavín fue identificado: Ushcomachay en Uco. Este sitio también fue registrado por Tello (1960).

Al parecer, la ocupación en el fondo de los valles permitió estar cerca a los terrenos más fértiles. La existencia de un gran montículo (Yamllipitec en Huamantanga), único en el fondo de valle, parece haber sido de suma importancia, debido a que en el se halla cerámica de todos los períodos (desde Horizonte Temprano hasta el Horizonte Tardío) a partir del 900 a. C. hasta 1500 d. C.); lo que estaría indicando que otros centros, aunque de menor importancia pero contemporáneos a Chavín de Huántar, habrían estado funcionando como parte de un sistema religioso local.

La existencia de otros tres montículos, como Huarijircan en Huántar (río Mosna), Yamllipitec en Huamantanga (río Huaritambo) y Pirurojirca en Pontó (río Puccha), distribuidos en tres cuencas sugiere que por lo menos existió un centro principal en cada uno de ellas. Los materiales arqueológicos recuperados en Pirurojirca en Pontó, revelan la existencia mínima de un estilo de cerámica correspondiente al Horizonte Temprano.

La existencia de un asentamiento en la orilla de la laguna de Reparín, estaría marcando el inicio del culto a los apus. Las lagunas aún se mantienen dentro de la cosmovisión andina, tal es así que en la actualidad se realiza una serie de rituales o pagos, donde se invoca a los apus para que sean benignos. La existencia de huancas en Onga y Reparín, también señalaría la importancia religiosa de los montículos.

Los petroglifos de Caullumachay en Yunguilla (ubicado en el fondo del valle) cuentan con representaciones de monos y figuras que guardaría relación con la iconografía Chavín, lo que estaría mostrando que el valle del Puccha fue una ruta de tránsito entre la sierra y la selva.

En resumen, de acuerdo a los datos obtenidos, el uso de los fondos de valles y laderas se manifiesta en igual proporción. Existen asentamientos de similar morfología en ambas zonas. Algunos de ellos, de gran tamaño, habrían sido asentamientos principales que cohesionaban a los asentamientos de ladera. Esto se ve reflejado (además del tamaño), por la continua reocupación que tuvieron hasta el Horizonte Tardío.

La presencia de asentamientos en cumbres (dos identificados por encima de los 3600 msnm) contribuiría en apoyar el planteamiento de Burger (1982) sobre la existencia de asentamientos satélites alrededor de uno principal.

El Intermedio Temprano o Cultura Recuay en Ancash (200 - 600 d. C.)

Durante este período se desarrolló la cultura Recuay. La caracterización de su cerámica sirvió para realizar la datación relativa de los sitios. La distribución de los asentamientos muestra un uso preferencial de las laderas de los cerros, donde las explanadas y las crestas de estos fueron ocupadas con mayor densidad. Todos los montículos en los fondos de los valles son reocupados. Esto indicaría que la importancia religiosa de éstos no disminuyó después de la desintegración de Chavín y que tal vez se mantuvo durante los primeros tiempos del Intermedio Temprano.

En las crestas de los cerros, los sitios presentan predominantemente montículos (con o sin plataformas), pero la técnica de construcción varía respecto a la del período anterior. Es introducido el uso de la «pachilla» como elemento constructivo; los montículos terminan en plataformas circulares, con o sin muro de retención. Son frecuentes las estructuras cuadrangulares sobre las plataformas bajas, las mismas que se extienden desde la cresta hasta las partes bajas de los cerros..

Llama la atención una serie de estructuras circulares que se asemejan a los corrales descritos por Tello (1929), los cuales están dispuestos a plenitud en la cresta, extendiéndose hasta el fondo de los valles. En la zona de Romerojirca en Huamparán, se contabilizan 12 de estas estructuras circulares (Fig. 2). Su técnica de construcción resulta de la combinación de grandes piedras, a manera de «columnas», con piedras medianas cubriendo los espacios entre cada una. Las estructuras tienen en promedio un diámetro de 15 m y una altura de 1,80 m. La parte central e interna es a desnivel y, en algunos casos, se halla evidencias de un piso.

Los afloramientos rocosos sobre los que se ubica el sitio de Pinkush de Huamparán fueron usados como canteras para la construcción de las estructuras. Los sitios que ocupan la explanada de las laderas son mucho más grandes (Caonín en Huántar) y los montículos y las marcas se encuentran asociados a cementerios; surgen asentamientos monumentales como Gantujirca de Yacya, con muros que superan los 9 m de altura. El patrón de tumbas observado en la zona de Huamparán (Ushnujirca y Ogupampa), muestra un diseño funcional y preconcebido. Estos conjuntos de tumbas constan de diez galerías independientes, donde las deposiciones debieron ser hechas progresivamente y no en un solo momento. El diseño original fue para diez individuos, talvez todos pertenecientes a la misma familia o ayllu.

En una de las tumbas de Huamparán (Ushnujirca) se encontró un ceramio de caolín con pintura negativa, con la representación de la muca, figura estilizada y ampliamente difundida en la iconografía Recuay. Durante este período sólo se aprecia el incremento de un asentamiento (25) respecto al período anterior (24). Aquello estaría indicando que la densidad poblacional se mantenía relativamente constante. En consecuencia, la desintegración de Chavín parece reflejar que no afectó significativamente estos pueblos y que éstos habrían tenido marcada independencia frente a Chavín. Podríamos suponer, en relación a la elevada importancia de Chavín, que la atención a sus centros cercanos fue mínima (ubicados en el mismo valle), en razón a que las esculturas de tipo Chavín y Recuay son inexistentes (sólo algunos monolitos han sido identificados en Huántar).

En contraste con el Callejón de Huaylas, donde los asentamientos marcan un profundo cambio del Horizonte Temprano al Intermedio Temprano (Recuay) (Gero 1991), el proceso se percibe de manera diferente: no se presentan asentamientos de carácter defensivo; las tradiciones locales anteriores (por ejemplo la reocupación de los montículos) estarían dando señales de la independencia de los asentamientos del Horizonte Temprano frente a Chavín de Huántar. Las construcciones Recuay en la plaza circular, serían una «subversión» a lo que significaría Chavín (poder y represión), mas no a los asentamientos «cercanos» del mismo período; es por ello que muchos montículos, al parecer de carácter ceremonial, son reocupados respetando su funcionalidad, es decir, como lugares sagrados.

La aparición de un sitio monumental como Gantujirca en Yacya, es posible que se haya dado a finales del Intermedio Temprano, por la presencia de cerámica foránea correspondiente al Horizonte Medio. En cuanto a la tipología de sitios y número de asentamientos, éstos varían poco.

Horizonte Medio (600 - 1200 d. C.)

En el valle del Puccha hasta ahora no han sido identificados sitios que presenten únicamente ocupación de este período. Todos presentan reocupaciones de períodos anteriores. Así, se tienen sitios del Horizonte Temprano como los montículos Cashapallan en Colcas y Yamllipitec en Huamantanga, en el fondo de los valles; Pan de Azúcar en Huachis, en las cumbres de montañas; y Huarijircan en Huántar, en las laderas; estos continúan siendo usados, probablemente debido a su importancia por su carácter religioso.

El sitio monumental de Gantujirca de Yacya presenta materiales que tiene relación con la cultura Cajamarca, pero las transformaciones del asentamiento aún no se han podido reconocer debido al escaso material reportado en la superficie y por estar cubierto en gran parte por vegetación.

En las laderas, los asentamientos del Intermedio Temprano como Chullín II en Ampas y Caonín en Huántar, continúan siendo ocupados. Estos se caracterizan por poseer estructuras ceremoniales (plataformas circulares). Los sitios de Trancajirca y Gantu en Masín poseen características particulares. Se observa estructuras cuadrangulares, grandes espacios abiertos y patios de esquinas curvas; en general, una disposición ordenada de las estructuras. Las características de los componentes recuerdan las descripciones de los centros administrativos Wari en el Callejón de Huaylas (Isbell 1989; Buse 1965).

La agricultura y crianza de animales debieron intensificarse, lo cual permitió ampliar las relaciones de comercio e intercambio con los grandes centros administrativos contemporáneos que existieron en el Callejón de Huaylas. La identificación de estos sitios se hizo en base a la cerámica, la cual presenta similitudes con los materiales de otros sitios de la sierra norcentral del Perú (Chinchawas y Huamachuco).

La densidad de sitios se reduce considerablemente respecto al período anterior. El tamaño de la muestra alfarera también es reducido y la local, fina o utilitaria, es aún desconocida. Si tomamos en cuenta que el tránsito del Horizonte Temprano al Intermedio Temprano (Chavín a Recuay) no fue muy brusco, a excepción de lo observado en el Templo de Chavín de Huántar con las construcciones en la Plaza Circular, suponemos que la transición del Intermedio Temprano a Horizonte Medio fue también muy calmada. No se observa, como en el Callejón de Huaylas, grandes asentamientos, como Honcopampa o Willcawain. En comparación con la situación de la cuenca sur de Yanamayo (Herrera 2001), los asentamientos de altura en el valle del Puccha son reocupados, pero no aumentan en número como sucede en el Yanamayo. Un profundo cambio se daría en la transición de este período al siguiente.

Intermedio Tardío (1200 - 1474 d. C.)

Período que comprende desde el fin del Horizonte Medio hasta el momento de la conquista del territorio de los Huari por Tupac Yupanqui en 1474. Los sitios se caracterizan principalmente por ocupar las cimas de las montañas, sobre los 3800 msnm. La mayoría de ellos son de grandes extensiones, algunas llegan a medir varios kilómetros (por ejemplo Misiónjirca en Huacachi).

Las marcas defensivas, que corresponden a la mayoría de los sitios presentan una gran cantidad de estructuras que en su mayoría son circulares, construidas sobre terrazas y dispuestas en forma ordenada como en Pinkush de Huamantanga, Misiónjirca en Huacachi y Pinkuyolloc en Huántar o sin presentar ordenamiento alguno como en Marcajirca.

El terreno que ocupan es generalmente rocoso, con pendientes muy pronunciadas; en algunos casos presentan una serie de murallas que bordea la totalidad del sitio, o sólo parte de él, por lo general hacia el sector de menor pendiente. Estas murallas pueden alcanzar una altura de 4 m. También presentan zanjas junto a las murallas, de 2,5 m de ancho y 2 m de profundidad en promedio (Fig. 3).

El interior de las marcas defensivas es recorrido por una serie de callejuelas estrechas, siendo una la vía principal. Estas callejuelas están delimitadas por los muros de las viviendas, lo que evidencia un diseño preconcebido de la distribución de los sitios (al menos en lo que corresponde al tránsito). La mayoría de las estructuras están construidas con piedras medianas canteadas, extraídas de los cerros cercanos o de los afloramientos rocosos sobre la que se erigen los sitios. Esto se puede apreciar en Marcajirca, como en otros sitios.

Gran cantidad de los asentamientos poseen un sector residencial y otro ceremonial. En el primero se pueden observar viviendas, pero también restos de enterramientos, sean en chullpas o bajo las rocas. El sector ceremonial está compuesto por plataformas circulares dispuestas a distancias regulares, situadas mayormente en las partes más elevadas del asentamiento como es el caso de Marcajirca, Pinkuyolloc en Huantar, Pinkush, de Huamantanga, Misiónjirca en Huacachi, Ñawpamarca en Huachis y Yanagaga en Yacya, entre otros.

Las marcas defensivas están dispuestas en todos los puntos principales, es decir al inicio de cada quebrada o «tinki» (encuentro de los ríos) desde donde se domina los valles y cuyas edificaciones se avistan unas a otras, lo que sugiere que existió algún tipo de comunicación.

De otro lado, tenemos los corrales, dispuestos en todas las partes altas. Pueden estar asociadas a cerros o en las explanadas de las cumbres de montañas. Estos corrales están construidos con piedras medianas y grandes; estas últimas se hallan enterradas en el piso a manera de «columnas», mientras que las piedras medianas se acomodan entre el espacio dejado por las piedras grandes. Los corrales de Wiñaj en Huachis están asociados a un cerro que presenta una estructura circular en su cumbre. Sólo uno de ellos tiene una extensión aproximada de 300 m por lado, hecho que nos hace suponer que en estos sitios se realizaron las actividades de chaco. Los corrales pequeños cercanos al anteriormente descrito, podrían haber servido para separar a las hembras preñadas, como a los animales pequeños y grandes. Estructuras ceremoniales se han localizado aisladamente en las partes altas, como es el caso de Jato Viejo en Huachis y Charac en Cajay. Ambas ocupan la cima de una formación rocosa muy alta, de unos 60 m de elevación, a manera de torre. Estas estructuras son circulares y se disponen bajo la forma de muros de contención, no existiendo muro perimétrico adicional que los delimite.

Las estructuras funerarias en los principales sitios identificados corresponden a chullpas (Marcajirca en Chinchas, Tupucjirca, Llapajmarca y Misión Jirca), siendo el sitio de Marcajirca el que ofrece el mayor numero de ellas

En sitios tan grandes como Pinkush de Huamantanga no se ha identificado este tipo de estructuras funerarias ni de ningún otro tipo, lo que llama la atención sobre las costumbres mortuorias de sus habitantes. Las estructuras residenciales son en su mayoría de forma circular, con diámetros que oscilan entre 4 a 5 m. Los techos debieron haber sido cónicos y recubiertos con paja. Los espacios abiertos ocupan las partes centrales, pero en algunos casos, como en el de Marcajirca, una chullpa se erige a un lado a manera de estructura principal. Las murallas en los sitios generalmente cubren toda la extensión del asentamiento, incluyendo los sectores residenciales y ceremoniales; lo que no sucede con las fuentes de agua que generalmente se hallan fueras de las murallas; contexto que hace suponer que allí primó el factor seguridad antes que la comodidad y debió haber existido fuerte pugna entre los grupos étnicos locales. Algunos sitios se hallan asociados a una gran cantidad de estructuras agrícolas (andenes). Este es el caso de Marcajirca, asociada a andenes que se encuentras por sobre los 3800 msnm, distribuidos a una altitud mayor que la del referido sitio.

Enrelación con el período anterior el cambio es muy notable. El número de asentamientos aumenta a 44; 24 de ellos situadas en las cumbres de las montañas; 13 marcas defensivas son construidas para este período, lo que significa que ocurrió un incremento poblacional. Muchas de estas marcas son de gran tamaño: Misiónjirca tiene una longitud aproximada de 3 km y los sitios de Pinkush y Yanagaga poseen varias decenas de hectáreas de extensión. Corrales asociados a lagunas nos hace pensar que el culto a las lagunas (entendidas como huancas) está más difundido. Los montículos en los fondos de valle continúan siendo reocupados, aunque al parecer sólo como lugares sagrados o morada de sus ancestros, ya que estructuras tardías no son reconocibles en ellos. De seis corrales registrados, sólo tres muestran asociación con los sitios de este período, los cuales fueron fechados. El aislamiento de los otros tres corrales dificulta la precisión de su cronología, pero al parecer corresponderían también al Intermedio Tardío.

Horizonte Tardío o Inca

En este período existe un uso indistinto del terreno. La mayor parte de los sitios se hallan próximos al Qhápac Ñan o Camino Real, el cual atraviesa zonas a más de 4000 msnm como en Ayash, representado por el sitio de San Cristóbal de Tambo; pero también pasa por altitudes de 2350 msnm como en Pomachaca, donde se avistan sitios de control y un puente. La mayoría de las estructuras reconocidas se hallan próximas al camino y pertenecerían al aparato estatal del Estado Inca, es decir ante sitios administrativos y de control de pueblos dominados. Ñawpamarca en Huachis, sitio de reocupación Inca, ha podido ser identificado por la influencia en los patrones de arquitectura, como lo muestra la existencia de kallancas, estructuras rectangulares que dan a un espacio común o cancha. Estructuras agrícolas se hallan asociadas a tambos, como existe en Ushnutambo donde se halla una gran cantidad de andenes que cubren un área de varios kilómetros, ascendiendo casi desde la orilla del río (2300 msnm) hasta los 3300 msnm. En el sitio de Huaritambo, el área de los andenes es mucho menor, pero en la actualidad se encuentran reutilizados. Huaritambo debió ser un sitio muy importante. En la actualidad se pueden encontrar 23 colcas en buen estado de conservación, además de plazas y canchas y una «escultura» de piedra denominada sillón del Inca. El sitio de Yamllipitec en Huamantanga también muestra evidencias de una reocupación Inca y su larga ocupación podría decirnos mucho sobre su importancia ceremonial o religiosa.

FALTA CONCLUCIONES O ALGO SIMILAR

Figura 1. Montículo arqueológico en la laguna de Reparin.

Figura 2. Corrales de Huamparán.



Figura 3. Muralla y zanja en el sitio de Misión Jirca en Huacachi.